Táva: un comedor folk con dimensión global
Me encontré sentada una noche de Asunción en un barra para dos muy cerca de una isla de cocina, donde cocinar no es una tarea aislada, sino una experiencia compartida. Una cocina abierta donde mi curiosidad aumentaba con cada sorbo de birra artesanal. Y así comienza esta tertulia con sabor, disciplina y tenacidad que no conocen fronteras, porque estoy segura de que “los irreverentes nos encontramos en la vida, tarde a temprano”, no me quedan dudas.
Texto por Silvana Benítez
Un lugar que describo como una mezcla de jazz y rock progresivo, una cocina abierta y acogedora como el estilo que profesan con sus delantales, corazón y manos. Es que también los cocineros necesitan derribar muros para crear y expresarse con la comida, dar esa oportunidad de que un comensal pueda ver cómo su plato es creado y hacer notar a quienes trabajan de ella. Es eso lo que Luis Paredes junto a su equipo, y otro cocinero que, como por designios de la vida actualmente forma parte de la cocina de Táva, lleva como bandera sus raíces. Hablo también de Omar y les quito de la intriga muy pronto (estén atentos a la próxima columna).
Ambos se entremezclan y crean platillos únicos que van rotando cada tres meses en el menú tanto de mediodía como de noche, algo así como una impronta de jazz, de esto que tiene estructura pero al mismo tiempo es liberadora, porque se nutre y evoluciona para crear piezas únicas. Porque la regla es clara: es hacerte sentir como en casa pero de manera original y sofisticada en la calle México 453 entre 25 de Mayo y Cerro Corá, del microcentro de Asunción.



“En Táva nos gusta el sabor y nos gusta divertirnos, pero nos gustan los procesos que hagan perdurar o le den vida al producto con diversas técnicas”, me cuenta Luis mientras toma tereré y de fondo como soundtrack: sonido a cacerolazos, risas, todo en modo preproducción para el servicio del día.
La cocina tiene procesos que podrían ser eternos, pero en este comedor hay un concepto que busca renovar y experimentar con los tiempos y propuestas con la carta de menú. Ahí es donde conozco más sobre su forma de ver los procedimientos.
“Nuestra cocina la definimos como nueva, fresca, una que quiere hacer bien las cosas”, relata - ¡Y artística! - interviene Matías Insaurralde, con una media sonrisa. Él es socio propietario y al momento de hacer esta nota, había mencionado que faltaba poco para que cumplan un año. De hecho, la fiesta es este sábado 25 sobre la calle, por supuesto con deliciosa comida y música.



Y ¿cómo no sentirla artística? Cuando el mismo Matías Insaurralde se sienta por momentos frente a un piano exhibido en el lugar, que está allí como una pieza de alto valor, en un espacio que noté que es más que solo eso, es una extensión del estilo de vida, la personalidad y la creatividad de quienes la habitan.
Están invitados todos a conocer Táva porque este lugar invita a disfrutar de un plato de comida acompañada de buena música con talento nacional desde cantantes hasta sesionistas, es decir: una variedad de artistas para complementar cada sabor.
Es que este espacio tiene actitud sin miedo a la experimentación, como su nueva carta de menú que celebra nuestro tembi’u Paraguay con técnicas y enfoques modernos. Una carta con textura tierna, sabores ahumados, dimensión global y memoria.




Sobre Táva:
Abren de martes a sábados de 11:00 a 15:00 y de 19:00 a 23:00.
Pueden conocer más en Instagram: @tavacomedor.
Fotos por: Iván Agüero (fotos horizontales de comida) y gentileza de Táva.