¡A puño, letra y paladar!

Existe como una fórmula que descubrí a lo largo de mi vida como food stylist (estilista de alimentos) y es la de descubrir y explorar el lenguaje gastronómico visitando lugares y viviendo experiencias, porque me dedico a descubrir los ingredientes escondidos.

Por Silvana Benítez

Y esos ingredientes ocultos por ejemplo dentro del pan como un sándwich, una hamburguesa, realzar una pizza con su hilada de queso, recrear momentos de consumo y contar historias alrededor de la mesa, es algo así como un rol que se complementa con la fotografía y lo audiovisual con la única misión: que a través de tus ojos, tu boca se haga agua. 

Y es donde convertirme en una escurridiza me lleva a contemplar y conocer a los verdaderos protagonistas en sus cocinas y también de las horas de cierre donde me hacen parte del brindis por el éxito de una cena o simplemente para conectar detrás de unas birras bien frías con eternas charlas sobre la vida.

Son casualidades con sabor y experiencias únicas desde un ángulo de comensal y visión de curiosa antropología entre el sabor y el corazón y llegan en forma de viaje sensorial a puño y letra porque la comida reúne a todos en la mesa.

Esta columna llega para sintonizar con lugares y personas desde un lenguaje lleno de armonía, contraste, poesía, complejidad, provocación y cultura. 

Celebro tu llegada a estas líneas como una invitación a poner una silla y un plato más a la mesa con esta frase que comúnmente te lo dice una persona que ya está almorzando y te ve llegar: ¡a buen tiempo!

*En esta nota usamos fotos de Iván Agüero, Carla Cabello y Rodrigo Da Silva.

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